Cuestión de personalidad

Noviembre ha desnaturalizado al Barça. No se reconoce al equipo, capaz de ser superado por un espejo como el Betis, salir a no perder ante el Atlético o dejarse llevar por un correcalles en Holanda. Al menos, diciembre arranca dejando la propia portería a cero, hecho que debería ser costumbre y no excepción. Tras año y medio en el banquillo, Valverde debería tener claro el camino a tomar. Sin embargo, su voluntad de protegerse sigue chocando con el espíritu de un Barça que ha dejado en suspenso su vocación. Al técnico el cuerpo le pide sosiego, pero sigue siendo incapaz de encontrar los mecanismos que garanticen el control del juego. Y sin él, cada partido del Barça es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar.

Ser fiel a uno mismo. De eso se trata. De salir al Metropolitano a ganar, nunca a no perder. Si se presenta la opción de dar un golpe a la Liga, siendo el Barça, debes ir a por ella. La grandeza de este equipo se mide por la magnitud de las obligaciones que ha asumido como propias. No especular es una de ellas. Pero se ha abandonado en demasía con el devenir de los partidos, como si de repente dejara de tener validez el no dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy. Jugar a no perder evidencia fragilidad, dudas, inquietudes, el no estar convencido del camino trazado. Senda peligrosa por cómo los rivales pueden oler tu miedo. ¿Solución? Recuperar lo que siempre has querido ser. Trazar de nuevo el camino para serlo. Personalidad. Control.

Octubre le concedió al Barça la posibilidad de mostrarse al mundo sin Messi. Se convirtió en equipo fiable, reconocible, currante, con la presión al rival como bandera y el dar un paso al frente como reto colectivo. Se superó con nota. Noviembre, ya con el paraguas de Leo, deja a un equipo errático. Han sido demasiadas curvas en un trayecto que parecía recto. El Betis te desarboló con tus armas. Ante el Atlético hiciste tuyas las suyas, en un sacrilegio de difícil comprensión. Ante el PSV, ida y vuelta, cero control, imagen opuesta a la del Wanda. Al menos, diciembre se estrena con victoria ante el Villarreal, aunque el partido tampoco regaló la mejor versión azulgrana. Cumplido un tercio de la vida de esta temporada, el Barça sigue preguntándose qué quiere ser de mayor. La inquietud debería tener ya respuesta. ¿4-4-2? ¿4-3-3? ¿Control? ¿Descontrol? ¿Atacar? ¿Especular? ¿Ganar? ¿No perder? Tantas preguntas como dudas. Sentado en el diván, se escucha el diagnóstico. Es cuestión de personalidad. Toca reencontrarse. Urge reconocerse. La solución, con todo lo que implica, es volver a ser el Barça.

 

  • Comparteix