Ciao, Cristiano

Muchos no lo querían creer. Miraban hacia otro lado. Pensaban que era otra rabieta más del portugués, pero cuando mi compañero Edu Aguirre venía contando desde el pasado mes de noviembre en El Chiringuito que Cristiano no era feliz en el Madrid  y que quería marcharse era tan cierto como que hoy ya es jugador de la Juventus. 

Se acabó. Y ocurrió porque las dos partes así lo han querido. Florentino Pérez no accedió a las pretensiones del crack. Esta vez ya no. No quiso pagarle lo que pedía. Entendía que equipararle a las cifras del contrato de Messi o Neymar era un error, suponía romper el ecosistema salarial del vestuario y poner a un futbolista de 33 años por encima del club. El presidente se hartó y le facilitó la salida. 

Costó que alguien pusiera 100 millones de euros encima de la mesa. Finalmente lo hizo la Juventus y haciendo ingeniería financiera. Le pagarán 120 millones limpios en cuatro años. Florentino se quita un peso de encima. No le gustaron los últimos desplantes que le hizo cuando se cruzaron cara a cara, tampoco que su nombre se asociara a un delito de fraude fiscal. La situación, a estas alturas, ya era irreconducible. Pero han sabido pactar un divorcio amistoso. No habrá abrazo ni despedida pública. Sólo comunicados cruzados. El Madrid se aseguró de que no se iría despotricando. Confirmaron, antes de poner precio a su libertad, que no tendría ni una mala palabra. Es más, le pasaron un documento con lo que tenía que decir. Los comunicados quedaron preparados, sólo faltaba que la Juventus solucionara sus tensiones internas para aprobar la operación. 

En cuanto llegó la oferta, aceptada y adiós. Ciao. Es probable que con el paso de los días Cristiano exteriorice el resentimiento que lleva dentro. Quizá quiera pasar página. Lo que seguro que no veremos son homenajes ni fotos en la sala de trofeos del Santiago Bernabéu. Porque eso no se puede forzar. El ego de Cristiano lo impide. 

Y el madridismo se queda en shock. No esperaban esta ruptura tan precipitada. Y quizá confiaban que el Madrid sacaría más pasta por el que durante tanto tiempo han considerado el mejor del mundo. Sin pensar que ni había más ofertas, ni que el jugador no quería seguir, ni que va camino de los 34 años y que está en una clara situación de declive futbolístico. 

Ahora, al fin, los madridistas ya no tendrán que defenderle por definición, justificarle y  situarle por encima de Messi aunque no se lo crean. Eso sí, ahora esperan que Florentino tape el agujero con el fichaje de un nuevo galáctico. Neymar no ilusiona a todos pero es la obsesión del presidente. Y hará todo lo posible por ficharle. Le intentan convencer de que sería mejor apostar por Mbappé, pero su criterio no varía, el futuro pasa por el brasileño. 

Cristiano ya es historia. A algunos les costará digerirlo. De hecho deben asumir que nadie les garantizará 40 goles por temporada. El portazo es tan histórico como su legado. Arrivederci, Cristiano. 

 

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