La pifia de Ocasio-Cortez

Alexandra Ocasio-Cortez, de 28 años, es la gran revelación de la política estadounidense desde que logró batir por sorpresa a uno de los líderes del Partido Demócrata en el Congreso, Joseph Crowley (56), en las primarias de Nueva York. Nacida en el Bronx, de padres puertorriqueños, tiene un título en economía y relaciones internacionales de la Universidad de Boston pero hace apenas un año aún trabajaba como camarera. Perteneciente al partido Socialista Democrático de América (a ver, todo lo de izquierdas que se puede llegar a ser en USA), hizo campaña por Bernie Sanders en 2016 y quiere justicia social; luchar contra el cambio climático; los derechos para la comunidad de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales; seguro médico universal y educación al alcance de los bolsillos de todos.

Huérfanos en el partido demócrata de personajes con el carisma que proyectaba Barack Obama, el fenómeno de Ocasio recuerda, en cierto modo, a la revolución que vivió EEUU cuando en el 2004 apareció el hoy ya expresidente. Para los estrategas de comunicación política, Ocasio acertó al fusionar la vieja táctica del puerta a puerta con el uso de las redes sociales para hacer su campaña. Para los estrategas de comunicación política no verbal, la neoyorquina atinó al defender que una estética femenina (no autoimponerse los patrones indumentarios y emocionales que social y culturalmente se le han asociado al varón) no está reñida con el poder y la capacidad de liderazgo en el siglo XXI.

En su vídeo de campaña que se hizo viral la vimos aplicándose el rímel y cambiándose de calzado en las vías del tren. Gestos sencillos y corrientes pero censurados por la mayoría de asesores políticos que consideran que la mujer política aún no puede permitirse la femininización (sensibilización) política que sí están promoviendo hombres como Barack Obama, Justin Trudeau o, en nuestra casa, David Fernàndez. Personalmente, celebré que a una política, y más de izquierdas, no le importara convertirse en un referente de estilo. Así, dada la fascinación que despertó el precioso pintalabios rouge que utiliza, tampoco le importó compartir en redes sociales de cuál se trataba: “Es el labial líquido permanente Stila ‘Stay All Day”. Su precio rondaba los 20 euros y se podía adquirir en multitud de plataformas online. El fenómeno se volvió a repetir con su paleta de sombras. Jennifer Goldstein, directora de belleza de Marie Claire Estados Unidos, publicaba una imagen capturada del Instagram de Ocasio señalando que se estaba maquillando con la paleta de marrones Shade + Light Contour de la marca Kat Von D (17€), vegana y libre de crueldad animal. 

Sin embargo, el equipo de Ocasio cometió hace pocos días un error de principiantes en el uso de la imagen como herramienta de comunicación política. La joven concedió una entrevista al magazine Interview en la que posó con un estilismo valorado en 3.500 dólares. En las fotografías (geniales estéticamente por el poso underground), Ocasio conjuntaba un traje chaqueta pantalón y unos tacones de aguja. El sastre verde viejo pertenece a Gabriela Hearst, una diseñadora uruguaya que, como remarcaba el The New York Times en su análisis, no es ajena a las sensibilidades de la demócrata: uno de sus desfiles estuvo inspirado en la figura de la activista Angela Davis y la firma utiliza plásticos reciclados para empacar. Y aunque los Manolo Blahnik de raso negro se alejaran del compromiso ecoético; con su colega Cynthia Nixon ya fuera de juego, ese calzado podía llamar la atención de las fan de Sex and the City y un público elitista pero progre.

Pero pese a la justificación ideoéstetica del look (coherencia entre la ideología y la puesta en escena), la polémica y las críticas a Ocasio se desencadenaron por el elevado coste de las prendas que lucía (el eterno debate de si una persona de izquierdas puede permitirse el lujo de vestir con diseños de firmas independientes, cuando el precio sea justo, o debe seguir practicando el cinismo de la mayoría de líderes conformándose con las marcas low cost que perjudican el mediomabiente, explotan a los trabajadores y plagian a los creadores). ¿Cuánto creen que cuestan los preciosos trajes de alpaca de Evo Morales?
Visto el ataque, la joven quiso tranquilizar a los críticos exponiendo que el estilismo era prestado y preparado por los estilistas de la publicación. Es decir, sólo para hacerse la foto. Postureo. Para que se comprenda bien la equivocación en su disculpa/excusa es como si la revista le hubiera propuesto a Ocasio sus respuestas verbales y ella hubiera acatado. Aceptar un disfraz o una ropa ajena, y no tanto el atavío en sí o su precio, fue la gran pifia.

 

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