Las tumbas de los dictadores

Dictators' Homes, de Peter York, es un libro que me hubiera encantado que se me hubiera ocurrido a mí. Porque al igual que sucede con el adorno de nuestro cuerpo (la única propiedad que nos acompaña durante toda nuestra vida); el tipo, estilo y decoración de una casa descubre una parte importante de la personalidad del inquilino. Por eso, la idea de analizar los hogares de los dictadores arroja tanta o más información sobre sus mentes perturbadas que cualquier entrevista o documental.

Aprovechando que hoy, y no ayer (Todos los Santos), se celebra el día de los Difuntos y que los restos de Franco están dentro del calendario y debate político, he creído oportuno interesarme por las tumbas de los tiranos. Porque aunque la mayoría, debido a su ego, tuvieran planificados grandes mausoleos para cuando les llegara la hora; finalmente, los sepulcros son las casas que los vivos disponemos a los muertos. Es decir, las tumbas, más que explicar acerca del déspota en si, hablan de la salud mental de la sociedad que los sufrió.

Adolf Hitler se suicidó. Según la versión oficial, sus restos fueron quemados y enterrados. Aunque también se cuenta que las cenizas fueron, junto con las de Eva Perón y la familia Goebbels, lanzadas al río Biederitz. Como se desconoce su paradero, los ultraderechistas escogieron la tumba de los progenitores del fhürer como lugar de peregrinación hasta que en 2013 se retiró porque en Alemania se prohíbe hacer apología del nazismo. Sobre el bunker donde se quitó la vida hay hoy un aparcamiento.

El cadaver del Duce, o lo que quedara de él después de que los partisanos le devolvieran una parte del dolor que generó en vida, estuvo 12 años en paradero desconocido, en escondites tan sorprendentes como el maletero de un coche o un armario. En 1957, el gobierno italiano devolvió los restos a la familia, que decidió darles por fin sepultura en la capilla familiar de San Cassiano.

El portugués Salazar falleció cuatro años antes de la caída de su régimen. Fue enterrado en la parroquia de Vimieiro, en Santa Comba Dão, en una modesta tumba donde descansa con sus padres. Su pueblo natal lleva años planteando la posibilidad de construir un museo dedicado a su figura para atraer a turistas, pero el proyecto no encuentra financiación... En cambio, en Rumanía ya han hecho negocio con el dictador comunista Nicolae Ceausescu y su mujer, Elena. En la guía turística se ofrece la posibilidad de visitar desde la casa natal del tirano, el lujoso palacio de 80 habitaciones y 14.000 metros cuadrados que fue su residencia oficial, hasta sus tumbas y la base militar en la que fue fusilado el matrimonio en 1989 tras un rápido juicio.

Pese a las súplicas de su viuda para que le permitiera acicalarlo con los trajes occidentales que le agradaban, Stalin ordenó vestir a Lenin con uniforme militar y condecoraciones. No fue hasta la víspera de la II Guerra Mundial, cuando la momia abandonó excepcionalmente el mausoleo de la Plaza Roja, que lo ataviaron con las galas que usaba en vida. Hasta 2008, el cadáver de Lenin ha cambiado 10 veces de traje. Aunque con su muerte, Stalin también descansó en el mausoleo de Lenin, Nikita Jruschov denunció las purgas y crímenes del tirano y decidió trasladar su cuerpo a uno 20 metros de allí, a una tumba instalada en la Necrópolis del Muro del Kremlin. En el momento de embalsamar al Hombre de Acero -después de haberlo engalanado con el traje de generalísimo, sustituido el metal de los botones y la chorreras por oro y mandado rehacer en platino el marco de cada una de las medallas- se dieron cuenta que llevaba las botas agujereadas (él mismo las acuchillaba para aliviar el dolor de los callos) y que no tenían repuesto.

Si en China Mao Tse Zung sigue en el centro de la Plaza de Tiananmén; en Corea del Norte, tanto Kim Il Sung como Kim Jong Il están enterrados en el Palacio del Sol de Kumsusan. Y que alguien se queje... Pero en Argentina sí que las protestan obligaron a los familiares de Videla a enterrarlo en una tumba con nombre falso. En Chile, los allegados de Pinochet y su capa, quien murió sin ser juzgado, pidieron un funeral de Estado para el tirano. ¡Con un par!

Y en España, Franco y su uniforme todavía se encuentran en el Valle de los Caídos y su familia sólo consentiría que el cuerpo fuera trasladado a la Almudena, al centro de la capital. Creerán en aquel famoso dicho "De Madrid al cielo", sin admitir que la condena de su antepasado es pasar el resto de la eternidad calentito y entre tiranos.  

 

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