Dejen de culparnos

“Me alegro de que no me haya pasado en la vida real”, dice una joven que como mucho tiene 20 años en un anuncio de una compañía telefónica donde se supone que alertan sobre el peligro de las redes sociales. El número de delitos sexuales a menores en internet se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años, se puede leer más tarde. El anuncio en cuestión es con tres chicas que van descartando sólo por los mensajes que reciben en sus móviles a tipos enmascarados hasta que eligen a uno. Cuando se levanta la careta aparece un hombre de unos 40 años que las mira con expresión amenazante sin pronunciar una palabra hasta que suelta: “Tranquila, que soy un actor, y esto es un experimento. Pero si no andas con cuidado en las redes sociales y hablas con desconocidos te podría ocurrir algo así”.

Felicidades. Se me han puesto los pelos de punta, pero no por las razones que pretendían los que idearon ‘el experimento’, sino por la frase: “Me alegro de que no me haya pasado en la vida real”. Porque sí, le ha sucedido de verdad y delante de las cámaras para que todo el mundo pueda ver cómo si eres acosada la culpa es tuya por primaveras, por tonta, por ingenua. La responsabilidad es tuya por confiar, no de los depredadores sexuales que están al acecho y de todo un sistema que les ampara hasta el punto de realizar un anuncio en el que quedas como una imbécil que no tienes capacidad para discernir y lo más apropiado es meterte el miedo en el cuerpo para que sepas que no te puedes fiar de ti misma ni de tus impresiones. Y que si algo te pasa, algo habrás hecho. O dejado de hacer.

Dejen de culpabilizarnos. Dejen de asustarnos. Dejen de mostrarnos como cervatillos atados en la vía mientras se acerca un tren de alta velocidad. Porque para estar en esa vía alguien nos tiene que haber amordazado, inmovilizado, eliminado nuestra libertad y esperando sádicamente a que el tren nos arrolle. Y las responsables no somos nosotras, sino los sanos hijos del patriarcado que han sido educados en la teoría de que las mujeres somos objetos a su merced.

Empiecen por hacer campañas donde avisarles a ellos que es un delito, que se les va a caer el pelo, que recibirán el castigo de la ley y la reprobación general y sin fisuras de la sociedad. Que abusar está penado. Que acosar es sancionable. Que son escoria y por lo tanto así se les tratará. Que sus actos tendrán consecuencias de por vida y que están por civilizar.

Educarnos a nosotras desde crías en tener cuidado es inútil. Yo no cruzo por una autopista de igual manera que me fijo por la noche si un tío va detrás mío y aprieto el paso o tengo las llaves del portal en la mano antes de llegar desde que tengo uso de razón. Eso, lamentablemente, ya lo tenemos aprendido. Y no evita que nos agredan, nos acosen, nos violen. La mayoría de delitos sexuales, hasta un 70%, son además cometidos por hombres que forman parte de tu esfera familiar o íntima. No son desconocidos. Así que no veo la necesidad de poner el acento en que nosotras lo podemos evitar si somos lo suficientemente ‘cuidadosas’. Váyanse a la mierda. Lean los informes sobre violencia machista. Estudien los casos. Miren. Y dejen de echarnos la culpa de una puñetera vez. Coño. 

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