Mátame camión

La alfombra roja de los Gaudí no me ha defraudado lo más mínimo; igual que este sábado no lo hará la de los Goya. Son lo que son: un quiero y no puedo.

Un grupo de personas que, pese a su supuesto talento para inventar y crear universos e historias nuevas, se empecinan y conforman en emular cada año el formato de la gala de los Oscars sin contar con el presupuesto ni los medios de la élite hollywoodense. Así que el resultado lamentable, provinciano, carnavalesco y hortera; sinceramente, no debería sorprendernos lo más mínimo. Más que pena o decepción, el tema me produce desde hastío a vergüenza ajena. Y cuando observo los atavíos con el que los representantes públicos se presentan al evento; ya no hiperventilo. En serio, no lo hago. Me sirve para comprender cuan necesario es que la especie humana se extinga cuanto antes. 

No me parece mal que alguien acuda a la cita con una camiseta pancarta. Lo que me parece abominable es que la alcaldesa de Barcelona lo haga con una t-shirt deforme y dos tallas más pequeñas de la que le pertoca; por no hablar de los pantalones... Que el ministro de cultura acuda con un traje que le viene grande (tanto en la falda de la americana como en los bajos del pantalón) me demuestra que el cargo también. Aplaudo que el president de la Generalitat de Catalunya se ate una corbata amarilla para exigir la libertad de los presos políticos; pero me atraganto cuando lo veo calzar mocasines con traje como lo haría cualquier castellano defensor del 155. Me la trae al pairo si Roger Torrent no entiende que una chaqueta slim (entallada) no es lo mismo que comprar una chaqueta dos tallas menor; pero me perturba que cada vez se parezca más a Santi Vila. Y, por supuesto, me da lo mismo que la consellera de cultura se enfunde un vestido de dama de honor de cuando fue a la boda de su prima en Cuenca en 1982; pero que emplee una mariposa amarilla como broche en su escote me agota la vida.

No me quita el sueño que los dirigentes no tengan espejo en casa; lo que realmente me aterroriza es que sean un claro reflejo de la sociedad.

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