Lunes dramático

No puede haber peor final de temporada para los madridistas que el que están viviendo. El último ninguneo ha sido jugar su partido el lunes. Fueron a Leganés y empataron ofreciendo, una vez más, una imagen de un equipo plano, sin alma ni estilo. Volvió a salvarse Benzema con su gol. Parece que a día de hoy es el único con el puesto asegurado la próxima temporada.

Zidane, que sigue sin ganar un partido lejos de casa desde que ha iniciado su segunda etapa, confirma cada vez más que la limpia es inevitable. Llegó con la idea de reforzar y de dar bajas sólo en caso de grandes ofertas. Pero ahora va viendo que quizá haya jugadores irrecuperables que tengan que ver puerta. Llegará Hazard como ha pedido, lo de Pogba parece largo, pero con Bale entrando en la operación todo será más fácil. Quiere a un medio centro y a un interior que permita rotar a Kross o a Modric. Zidane tiene claro que ahora en la parcela deportiva sólo manda él y quiere que el club cumpla con lo que le prometieron cuando le convencieron para que volviera. Le van a traer todo lo que pida, cueste lo que cueste. Y su mensaje ha quedado claro: “Hay muchos jugadores para hacer caja”. Se fue en lo más alto, sin embargo en su regreso no hay ni rastro de la famosa ‘felizidane’, ni rastro de su sonrisa. El francés cuenta los partidos que le faltan para acabar una temporada para olvidar en la que el único equipo que ha adulterado la competición ha sido el Madrid por creer un año más que no era necesario competirla. Y para completar la penosa imagen, Ramos se lesiona viendo cuadros y se pasa una semana de baja en la que, eso sí, se encarga de subir vídeos suyos en la piscina y en el gimnasio. Como mínimo no hace como Courtois, que sigue sin jugar porque tiene “dos o tres lesiones” según su entrenador. Si fuera por Zidane, se quedaba con Keylor, pero entiende que no hace falta discutir un fichaje de club a estas alturas.

Y mientras el madridismo sólo espera anuncios y fichajes, hoy el Barça volverá a la Champions para intentar plantarse en semifinales. Y así seguirá alargando el sufrimiento de los blancos, que sólo quieren ver a los de Valverde caer y evitar que celebren otro triplete. Esa es la gran pesadilla que sobrevuela el Santiago Bernabéu, la del Barça ganando la Champions en Madrid como colofón a la temporada perfecta.

Que nadie se engañe, cualquier madridista se va a enfundar las camisetas del United, del Valencia y de cualquier rival que juegue contra el Barça. Que sigan sufriendo.

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