La vergüenza de Bale

Tras tener todo un fin de semana de descanso, Bale decide irse el lunes a Londres. Al club le pilla a contratiempo porque El Chiringuito descubre las fotografías del galés en el aeropuerto. En un primer momento el departamento de prensa asegura que tiene permiso de Zidane. Cuando se dan cuenta de la que se avecina cambian la versión y venden que había dormido en Valdebebas y entrenado antes de ir al aeropuerto. No cuela. A las ocho de la mañana Bale estaba en Barajas viajando al Reino Unido. Desde que jugó con su selección no ha vuelto a vestir la camiseta del Madrid. Cuentan las malas lenguas que lo hace porque sólo quiere jugar los dos partidos decisivos que Gales tiene por delante y donde se juega la clasificación para la Eurocopa del próximo verano.

Incluso algunos especulan con la posibilidad de que no vuelva a jugar nunca más con el Madrid. Su agente explica que tuvieron una reunión en Londres y Marca ya dice que ha reactivado la posibilidad de irse al fútbol chino. Curiosamente el encuentro con su representante Jonathan Barnett fue en un restaurante chino.

El Madrid espera movimientos, consciente de que la relación entre el futbolista y Zidane es nula. Ya en verano frenaron su salida, pero Bale ha estallado tras verse fuera de la convocatoria del partido ante el Brujas. El galés se siente ninguneado, cree que debería ser tratado como una estrella y que si no es así ya no vale la pena seguir en la capital.

Por si fuera poco, The Telegraph publica una entrevista con declaraciones surrealistas en las que dibuja un perfil del futbolista en el que se comprueba que está absolutamente alejado de la realidad. No se informa, no accede a las redes sociales, no tiene opinión sobre el Brexit. Por no saber, Bale no sabe ni quién es el primer ministro de su país. Alucinante. “No me interesa, yo sigo el golf. Si quieres te digo quién es el número uno del golf”. Esa frase confirma que está instalado en una burbuja de la que no quiere salir.

Bale ha perdido la poca vergüenza que le quedaba y ya admite abiertamente que también ha dejado de tener ilusión por el fútbol, algo que le reporta 15 millones de euros anuales. Declaraciones de este tipo y actitudes como la que ha mostrado en las últimas horas hubieran servido para estar en la calle esta misma semana.

Pero por el momento Bale sólo piensa en los partidos con Gales y en su futuro lejos del Madrid. Su órdago ha empezado pidiendo que no se publique ningún tipo de información médica sobre su supuesta lesión, como adelantó Edu Aguirre.

Bale hace tiempo que debería estar fuera del Madrid, pero aún le queda vergüenza...

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