La trinchera

Igual que sucedió con la sentencia de los violadores de Pamplona, leer la de Manresa me irrita sobremanera. Por ejemplo: “El tribunal ha descartado la tesis de la Fiscalía de que los procesados se valieron de su superioridad numérica y el estado de ebriedad de la víctima para intimidarla y agredirla sexualmente”. Ellos eran siete, con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años. Ella tenía 16 y estaba sola.

Más: para la sala los hechos deben ser calificados de abuso y no de agresión porque la víctima se encontraba “en estado de inconsciencia, sin saber qué hacía y qué no hacía y sin poder determinarse y aceptar u oponerse a las relaciones sexuales con los procesados, quienes no tuvieron que emplear ningún tipo de violencia o intimidación contra ella”. Si estaba inconsciente no podía aceptar de ninguna de las maneras. Así que eso no es ‘mantener’ o ‘tener’ relaciones sexuales. Es violación. Y por supuesto que había violencia e intimidación. Se turnaron, se animaron los unos a los otros. Incluso había una pistola de fogueo.

Dos han sido absueltos. Uno porque no está claro que participara. El otro, atención, se masturbaba mientras presenciaba la violación. Y ha quedado probado en el juicio. ¿Que por qué le absuelven? La respuesta de la sala: “Porque no podría haber hecho nada efectivo para evitar los delitos, cometidos por una pluralidad de hombres y en un descampado alejado de zonas habitadas donde poder encontrar auxilio, fuera para detener los ataques a la víctima o, en caso de enfrentarse solo a los atacantes, evitar la posible reacción agresiva de estos contra él”. Lo normal, vaya. Como creo que no puedo hacer nada para detener la violación y me da miedo que se metan conmigo en un descampado-por cierto, ¿no habían quedado en que no existió violencia ni intimidación?- me la meneo mientras los demás penetran por turnos a una menor inconsciente porque soy un puñetero chimpancé, me han dibujado así y no lo puedo evitar.

Qué asco. Qué asco me dan. Qué peligrosas son estas sentencias donde a la víctima se la sigue criminalizando y se jalea a los agresores pasados, presentes y futuros. El algo habrá hecho, el pero cómo se le ocurre y tendría que haber tenido más cuidado, el ella iba bebida y al final es que se visten como putas y lo van pidiendo. El ella disfrutaba, como en Pamplona, o el estaba inconsciente así que no dijo que no como en Manresa. Qué asco.

Cuánta impotencia también. Saber que lo describen es una violación, pero que no lo consideran una agresión o que absuelven al que se masturbó. Esto es una guerra, sin más. Y por supuesto he elegido trinchera.

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