En la estupenda serie The Fall la inspectora de policía que interpreta la actriz Gillian Anderson le explica a su joven amante en el último episodio de la segunda temporada por qué ella no se siente fascinada por el psicópata asesino de mujeres al que están persiguiendo: “Una mujer, no recuerdo quién, le preguntó una vez a un amigo que qué temían los hombres de las mujeres. El le respondió que temían que las mujeres se rieran de ellos. Cuando le preguntó a un grupo de mujeres que qué temían ellas de los hombres dijeron: Tenemos miedo de que nos maten. Tal vez a ti te fascine, pero yo le odio con cada fibra de mi ser”.

En la madrugada del pasado viernes Encarna, una mujer de 41 años, murió asesinada en Villaviciosa de Odón a manos de su marido, de 42, que la apuñaló en el tórax. Es la última. Ya van 13 este año. Dos días antes, la Fundación ANAR hizo público su informe anual sobre violencia de género con algunos datos escalofriantes. Por ejemplo: El 51% de adolescentes que sufren violencia machista no se considera víctima. Es decir, que no son conscientes de estar sufriendo este tipo de violencia por parte de su pareja. Han asimilado como conductas normales las que de ninguna manera lo son. El número de llamadas a esta fundación había aumentado durante el 2014 un 24,4%, lo que da medida de que el problema, lejos de estar solucionándose, va en aumento.

“La violencia psicológica en la relación de pareja estaba presente en el 95,7% de las llamadas de las adolescentes, a las que les resulta difícil tomar conciencia de que los insultos, el control, el chantaje y las amenazas son violencia e identifican el control o los celos con demostraciones de amor y de confianza en la pareja”, detallaba el informe. Una menor de 14 años relataba: “Soy su trapo, hace conmigo lo que quiere. Soy su juguete”.

Ayer, el suplemento Crónica de El Mundo publicaba un reportaje sobre una empresa de Málaga que fabrica muñecas sexuales de silicona. Con precios que oscilan entre 1.190 y 6.000 euros aceptan encargos como el de un francés que ha pedido una réplica exacta de su novia. Las muñecas llegan a medir 1,25 y pesan 20 kilos. “Los que ven en las muñecas un juguete sexual son los menos. Los clientes buscan la compañía que les brinda una de estas chicas. Ellos (los compradores) las lavan, las peinan, les cambian el vestido. Viven con ellas situaciones de la vida cotidiana como sentarse a comer o ver la tele”, explicaban los fabricantes.

Perfecto, ¿verdad? Muñecas con vagina que no hablan y siempre están dispuestas. Se me ponen los pelos de punta. 

La violencia machista es la principal causa de muerte para las mujeres entre 15 y 44 años en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, pero aún hoy, todavía ahora, seguimos sin ser conscientes de la magnitud del problema: Los hombres temen que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres temen que las maten.

  • Comparteix