“Me duele la incomprensión de la gente. Me hiere profundamente la creencia errónea en la sociedad de que la culpa de que la violencia de género no acabe es nuestra, de los jueces.

Y solo quiero decir una cosa: Al juzgado ya llegan con la bofetada o el portazo en la cara”. Quien habla así es Francisca Bermejo, magistrada del juzgado número dos de violencia de género de Barcelona. “Es necesaria una revolución social. El problema es muy complejo y la solución no es única, pero debe haber una revolución social, ser conscientes de la gravedad del problema y educar, educar, educar”, afirma.
 
Mientras llega la revolución, por su juzgado han pasado en los últimos diez años “alrededor de 10.000 casos penales”. De ellos, solo tres fueron denuncias falsas. Tres. La cifra es elocuente, como todas las relacionadas con la violencia machista que ha asesinado a casi 800 mujeres desde el 2003, cuando se empezaron a contabilizar. 

Mientras llega la revolución las medidas de protección para la violencia machista han bajado casi a la mitad desde el 2009. “Hay reducción de plantilla, falta de especialización, faltan recursos. En mi juzgado por ejemplo hay tres funcionarios menos, lo que a efectos prácticos significa que todo se ralentice, los trámites son más lentos. Le pasa también a la policía, que no tienen suficientes medios para atender a todas las víctimas en las órdenes de protección, por ejemplo. Hay menos trabajadores sociales, menos psicólogos. Menos de todo”, detalla la jueza Bermejo.

Mientras llega la revolución la ley integral de violencia de género se ha modificado ligeramente, pero las reformas no alcanzan y dejan insatisfechos a todos “porque desde que se aprobó en el 2004 la sociedad se dividió en dos bandos, a favor y en contra. Las posiciones son extremas y no se razona”, asegura la magistrada.

Mientras llega la revolución la violencia machista es la principal causa de muerte entre las mujeres entre 15 y 44 años en todo el mundo según un informe de la ONU que sitúa los asesinatos por encima de las muertes provocadas por el cáncer o los accidentes de tráfico. 

Mientras llega la revolución el Ministerio del Interior y la Policía controlan y siguen actualmente a un total de 51.143 mujeres y protegen a 25.821. De ellas, 111 están en situación de riesgo alto y siete en peligro extremo. Las están cazando.

Mientras llega la revolución 44 menores han sido asesinados en España en la última década por sus padres, hombres, en la última década. 26 de ellos murieron durante el régimen de visitas pactado.

Mientras llega la revolución los números, las cifras, los abrumadores datos ni siquiera sirven para que algunos sean conscientes de que es necesaria una revolución. Fíjate si hace falta.

  • Comparteix