Cuando hace 13 años me vine a vivir a Barcelona un grupo de periodistas deportivos de Catalunya encabezados por Xavi Torres, Marcos López y Sergi Mas me invitaron a participar, apenas sin conocerme, en un proyecto que habían ideado.

La propuesta era tan simple como ¿qué podemos hacer para ayudar a los demás? Y así nació un libro, ‘Relatos Solidarios’ que ya lleva 12 ediciones y cuyos beneficios van destinados íntegramente a personas que lo necesitan, sociedades, entidades y hospitales públicos que luchan contra enfermedades raras y que necesitan del mecenazgo y ayuda ya sea para investigación o para, sencillamente, poder mejorar las condiciones de vida de los afectados y de sus familias.

El caso de Nadia ha sido un jarro de agua fría. Desgraciadamente, el presunto caso de estafa ha producido un descenso en las donaciones. Este artículo no tiene como objetivo poner el acento en los fallos periodísticos que se han producido, ni en las motivaciones de los padres, ni en la investigación ahora de la policía ni de los jueces, ni en toda la maraña de mentiras que se van destapando y a la que es imposible no reaccionar con profunda estupefacción. No. La palabra caridad no está exenta de cierta connotación negativa, pero por definición es: “el sentimiento que impulsa a las personas a la solidaridad con sus semejantes”. Y hay personas que necesitan de nuestra solidaridad, si es que les repele la palabra caridad. Un solo caso no nos puede hacer perder el mundo de vista. 

Ayer leí en ‘El Periódico’ la siguiente declaración por parte del Hospital Sant Joan de Déu: “Sin mecenazgo no podríamos estudiar el cáncer infantil”. Pondré un ejemplo claro. En el 2012, David Villa, que apadrinaba la edición, entregó a Oriol Bota, Director de la Obra Social del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona, los 52.905 € recaudados por el 8º proyecto solidario del periodismo deportivo patrocinado por el Banc de Sabadell y El Corte Inglés (que nos ayudan también de forma desinteresada). El dinero fue a parar a la construcción de un nuevo ‘Espacio para jóvenes’ para que los adolescentes del hospital pudieran contar con un espacio de ocio y reunión que mejorara su calidad de vida durante su estancia en el hospital. Un futbolín, una pantalla donde reunirse para ver los partidos, un lugar donde encontrarse. Algo tan sencillo como eso.

Este año, en el 2016, el padrino de ‘Relats Solidaris’ fue Luis Suárez y el dinero era para la PKU, un trastorno en el que se produce un error en la degradación de un aminoácido, la fenilalanina. Éste fue el vídeo que presentamos junto al delantero del FC Barcelona que en la presentación no pudo reprimir las lágrimas cuando conoció a la pequeña Candela, afectada por la enfermedad y a la que le prometió que le dedicaría su próximo gol. Y lo cumplió. La Asociación Catalana del Síndrome de Rett, La Asociación del Síndrome de X Frágil que apadrinó Leo Messi y que popularizó y tanto bien hizo cuando enseñó la camiseta después de marcar un gol en el Bernabéu. El Casal de Infants del Raval con Frank Rijkaard. Payasos sin Fronteras, con la ayuda de Pep Guardiola que se fotografió con una nariz de payaso para ayudar a una ONG con proyección internacional que envía payasos y artistas a los campos de refugiados para conseguir una sonrisa, un respiro, un momento de felicidad, a aquellos, especialmente a los niños, que viven en condiciones terribles. Y así hasta 12 proyectos. Año tras año.

El libro cuesta 10 euros y se vende en El Corte Inglés. Todo, insisto, todo el dinero recaudado va a parar a la obra elegida. Cada año les llegan a Xavi Torres, a Marcos López, a Joan Doménech, a Carles Domènech, a Edu Polo y otros más de los que participamos en el libro con nuestros relatos, peticiones de ayudas de familias y asociaciones pidiéndonos ayuda. Nunca es fácil elegir y se nos suele caer el alma al suelo cuando escuchamos los casos, pero sobre todo, ante todo, está el deseo, el sentimiento que nos impulsa a seguir ayudando, con nuestras posibilidades, nuestros errores, nuestro caos para entregar los relatos a tiempo, las traducciones correctas en castellano y catalán, la encuadernación, la foto con el deportista que generosamente se ofrece a presentarlo y darnos la visibilidad sin el que el proyecto no tendría ningún éxito y donar el cheque después. También está el esfuerzo de los que además buscan patrocinadores y encima los encuentran, en estos tiempos de crisis y cinismo.

No somos los únicos que lo hacemos. No pretendo presentarnos como ejemplo de nada. En Asturias, periodistas deportivos del Sporting y del Oviedo comenzaron a hacerlo también desde hace dos años. El en último, ‘Un derbi solidario’, con el patrocinio de David Villa y Juan Mata, todo lo recaudado fue a parar íntegramente a ADANSI, una asociación de padres y madres con hijos con autismo que tiene como objetivo promover el bienestar de personas afectadas por esta enfermedad en Asturias. 

Hay también asociaciones de vecinos, entidades sin ánimo de lucro, personas solidarias que se unen con la única intención de poder ayudar, echar una mano, no quedarse paralizados ante lo que sucede a su alrededor, sin más. No somos islas. De eso se trata. Que el tristísimo caso de Nadia sirva como coartada me genera una tristeza difícil de explicar, yo, que vivo de las palabras. Nos necesitamos. No somos islas, nos necesitamos. Que no se nos olvide.

 

Foto: relatssolidaris.com

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