En situaciones serias, solemnes, más de una vez se me ha escapado la risa en momentos inadecuados. El sentido del humor es tan individual que el mismo chiste que a uno le puede parecer una genialidad a otro le deja absolutamente indiferente. A mí el absurdo siempre me ha hecho mucha gracia. Faemino y Cansado, por ejemplo. O el gag de Tip y Coll sobre cómo se llena un vaso de agua. O Martes y Trece y las empanadillas de Móstoles.

El miércoles, durante el Día Internacional de la Mujer, durante una entrevista a una alcaldesa que, en principio, debía ser una reivindicación en el programa de La Ser ‘La Ventana’ -del que soy fan y fiel seguidora- del papel de la mujer, resultó todo lo contrario y terminé riéndome a carcajadas ante lo surrealista del asunto.

A saber: María José González es la alcaldesa de un pequeño pueblo de Segovia, Remondo, de tan solo 300 habitantes. Ella es del PP y toda la composición de la corporación municipal está formada por mujeres, seis del PP y una del PSOE (en la foto). En principio, era un gran ejemplo y desde la política ‘pequeña’; la de los pueblos donde todos se conocen y los problemas y las soluciones resultan ser más cercanas. La entrevista marchaba según lo previsto hasta que a los diez minutos le preguntaron si había machismo en Remondo y la alcaldesa soltó: “Ni machismo, ni feminismo, somos femeninas. Yo me considero una persona fe-me-ni-na, pero no feminista”. Ahí se me escapó ya la primera sonrisa. En La Ventana estaba la estupenda Luz Sánchez- Mellado, periodista de El País que colabora con el programa y el diálogo fue el siguiente:

- ¿Usted no es feminista alcaldesa?
- No, no, para nada. Yo soy femenina, mujer, pero feminista para nada.
- ¿Pero qué considera usted que es feminista si le puedo preguntar?
- Bueno pues yo creo que las feministas son las que creen en la mujer ante todo. Y no. Hay mujeres y hay hombres y hay que respetar ante todo. Mira, venía yo de tomarme un café con una amiga, concejala por cierto, y le ha preguntado su hijo que cuándo era el día del hombre trabajador.

A esas alturas de la conversación, que me pilló por la calle con los auriculares puestos, estallé en carcajadas sin poder reprimirme y ante la mirada sorprendida de algunos vecinos que intentaron hacerse los despistados porque sospecho que les debí dar vergüenza ajena. Era tan increíble lo que estaba escuchando, tan absurdo por parte de la alcaldesa, que no podía parar de reír. Y Luz Sánchez-Mellado, con gran paciencia, intentando explicarle que, para empezar, era el Día de la Mujer, lo de trabajadora era un añadido. “¿Y para cuándo el día del hombre?, insistía la alcaldesa. “Desde que el mundo es mundo”, le contestó Luz. “Pues a mí me encanta ser mujer, pero feminista nunca lo seré. Hay que levantarse con buen ánimo y decir “pues hoy es mi día” y así todos los días”, remató la alcaldesa de Remondo.

El periodista y escritor Isaías Lafuente, que forma parte del programa del equipo de ‘La Ventana’ y que realiza, entre otras secciones la "Unidad de vigilancia Lingüística", entró a continuación para poner los puntos sobre las íes y aclarar los términos. Qué es machismo y qué es feminismo. Según la RAE, feminismo es: La ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres, mientras que la definición del machismo es: Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. En fin, que cuando alguien dice que no es ni machista, ni feminista es por lo tanto machista, porque no cree en la igualdad, que es lo que significa ser feminista. Y en el medio no se puede estar en este caso, porque si se entiende estar en el medio como tener una actitud justa, lo justo es la igualdad entre sexos. Y la igualdad es lo que defiende el feminismo. Y punto.

Que una persona supuestamente preparada, una alcaldesa junto a su concejala, escucharan al niño preguntar: ¿Y cuándo es el día del hombre? y la alcaldesa lo pusiera de ejemplo e incluso llegara a plantearlo ella misma en el programa, fue delirante. Y ya digo que, ante el absurdo, a mí me da la risa.

Año 2017 y así seguimos. Sin ni siquiera saber distinguir los términos. Sin que muchos y muchas se aclaren sobre qué es machismo y qué es feminismo. ¡Anda que no he escuchado en estos últimos días la broma de "temo caer en un micromachismo" y no darme cuenta! Esta no me hacía gracia, mira. Para empezar, porque estoy en contra del término micromachismo y ya lo expliqué la semana pasada. No hay pequeños racistas, a no ser que nos estemos refiriendo a un señor bajito, ni se es un poquito homófobo, ya saben, los de “yo no tengo nada contra los homosexuales, pero prefiero no tener ninguno como compañero de trabajo”. O se es machista o no se es. Y es tan sencillo que parece increíble tener que explicarlo, pero al mismo tiempo eso lo explica todo: que estemos en el 2017 y, efectivamente, sigamos así, con la necesidad de reivindicar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres que no existe en ningún país del mundo.

Y a veces, algunas veces, todo es tan disparatado, que me echo a reír. Eso que me llevo, mira. Porque si el que canta su mal espanta, el que ríe, más.

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