Manuel Herrera es el ultraderechista, nazi, con un largo historial delictivo y relacionado con un grupo ultra del Betis que la semana pasada agredió a un joven en una terraza en Bilbao mientras sus amigotes le grababan: “Eh, tú, Gabilondo, ¡arriba España! ¿Eres proetarra?”, le dijo. Y acto seguido le arrojó una cerveza encima y le pegó un bofetón mientras el chico salía huyendo y sus amigos se reían. 

El miércoles acudió ante la Juez de Instrucción número 3 de Sevilla y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía comunicó que Herrera ha sido puesto en libertad provisional con medidas cautelares tras declarar como presunto autor de la agresión en la Plaza Nueva de Bilbao. La magistrada ha ordenado su inmediata expulsión de Sevilla y comparecer ante un juzgado de la capital vizcaína los días 1 y 15 de cada mes. Además, le ha prohibido participar en redes sociales y fuentes abiertas. Lo primero que hizo cuando salió de declarar fue amenazar a los periodistas: “No me grabes que te voy a meter un…” Iba acompañado de su madre, que dijo lo siguiente a las cámaras: “Se están enseñando con muy hijo. Es un niño muy bueno al que le gusta mucho el deporte”.

El niño bueno ha sido detenido nada menos que en 27 ocasiones. El pasado mes de noviembre en Sevilla por una agresión homófoba a un joven que al que propinó un fuerte puñetazo en la cara e intentó rematar con una botella en una zona de ambiente gay de la ciudad. Tras una investigación de un mes fue detenido, aunque hicieron falta hasta doce agentes para reducirle y algunos resultaron heridos durante el arresto. Permaneció tres meses en la cárcel y tenía prohibida su entrada en Sevilla, pero no hizo ni caso y cuando la Guardia Civil intentó capturarlo por incumplir esa orden se dio la fuga en un vehículo, con el que estuvo a punto de atropellar a un efectivo del instituto armado. A pesar de todos estos antecedentes, seguía suelto por la calle hasta que apareció la semana pasada en Bilbao. 

En las redes grababa vídeos con mensajes violentos y símbología nazi. Y en esas mismas redes se preguntaban el miércoles indignados cómo era posible que su madre le defendiera y dijera de él “es un niño muy bueno”, cuatro días antes de que el domingo se celebre el Día de la Madre y mientras los publicistas venden sus productos para homenajear a quien más te quiere, exaltando el amor incondicional. A mí lo que no me sorprende es que un tipo con el historial de Manuel Herrera haga lo que hace, no que su madre diga que el hombretón alto, hipermusculado y agresivo es “un niño muy bueno”.

Conozco a muy pocos padres que no crean que sus hijos son los más listos, guapos, divertidos e ingeniosos de lo que en realidad parecen. En eso consiste precisamente el amor incondicional, que hay quien lo explica limitándolo a una treta de la naturaleza, un truco para que la especie no se extinga y evolucione y de ahí que los padres protejan por encima de todo a sus criaturas. No hace mucho, por ejemplo, recordé el caso de otros progenitores. Tres menores de nueve años habían acosado a otro en un colegio y habían sido expulsados de la escuela. Había mensajes de móvil, peleas y vejaciones constatados. ¿Y qué hicieron los padres? Denunciar indignados al colegio por echar a sus hijos. La medida les parecía exagerada. 

El reto está siempre en educar, en saber y querer educar y no en defender a tus hijos a pesar de todo. Y hay quien, simplemente, no es capaz de hacerlo. La señora Teresa, que así se llama la madre de Manuel Herrera, cree que es “un niño muy bueno” y me produce lástima, no indignación. Su hijo, en cambio, me da miedo y asco a partes iguales. Ya ha demostrado lo peligroso que puede llegar a ser, así que espero que le vigilen de cerca. La policía, no su madre.

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