La semana pasada hablé con Jordi Villacampa, que después de 38 años dedicado al baloncesto -primero como jugador y después como presidente del Joventut- se embarcó en un barco de Proactiva Open Arms durante dos semanas.

Villacampa reconocía haber vuelto tocado emocionalmente por la experiencia; durante algunas noches sufrió incluso pesadillas. Hay otros sin embargo a los que una se imagina durmiendo a pierna suelta, como el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido, al que si no se le ha caído la cara de vergüenza es porque no debe darle ninguna hacer lo que hace y decir lo que dice.

“Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no para favorecer o potenciar la inmigración irregular, cuando esa inmigración irregular está dando lugar a que se corra peligro en el Mediterráneo, como está sucediendo con demasiada frecuencia”, dijo ayer. Que el ministro apunte acusador a las organizaciones -que están haciendo el trabajo del que los gobiernos de la Unión Europea se han desentendido- de promover la inmigración es escandaloso. Como si los que se lanzan al mar en lanchas de juguete desesperados huyendo de las guerras y la violencia para caer en manos de mafias que les explotan, violan a las mujeres y les envían a una muerte segura en embarcaciones que se quedan sin gasolina, fueran de excursión y las ONG fueran los touroperadores. Hay que tener la cara muy dura y la conciencia en barbecho. Si no, es imposible entenderlo.

Todo viene porque Italia ha dicho basta, desbordada por la llegada masiva de personas rescatadas por organizaciones sin ánimo de lucro cuyo único objetivo es salvar vidas y que después les dejan en manos de las autoridades pertinentes. Sólo en los últimos tres días, 1374 personas han llegado a Italia atravesando el Mediterráneo en busca de refugio, 69.382 migrantes en lo que va de año, y el gobierno italiano que asegura estar desbordado, amenaza con bloquear sus puertos y ha pedido ayuda al resto de los países europeos que se comprometieron a recoger refugiados y que han incumplido su promesa con total impunidad. ¿Cuál es la solución de Zoido? Atención: que la Comisión europea rebaje las cuotas y acusar a las ONG. La idea es criminal, porque sin esos barcos miles de personas morirán ahogadas, sin ayudas ni testigos y porque si Europa continua cerrando sus fronteras y negándose a abrir vías seguras y a acoger, muchas miles más seguirán en su huida desesperada hacia ningún sitio frente a la pasividad de nuestros gobernantes que prefieren mirar hacia otro lado con la absurda idea de que así los migrantes desistirán y se quedarán en sus países mientras les aniquilan.

La respuesta de las ONG ha sido contundente. Médicos sin Fronteras ha alertado que si Italia cierra sus puertos no tienen capacidad para llegar hasta Francia. Proactiva Open Arms ha invitado a Zoido a que les acompañe al Mediterráneo Central para que sea testigo directo de lo que allí está sucediendo. Quizás así el señor ministro deje de decir barbaridades y empiece a comportarse como si no fuese un desalmado. La historia nos juzgará a todos por lo que estamos permitiendo que suceda ante nuestras narices y los que duermen a pierna suelta estarán los primeros de la fila. Mientras tanto, no les deseo ni siquiera que tengan felices sueños.

  • Comparteix