¿Es falta de actitud como denuncia Isco? ¿Es falta de concentración sólo en dos jugadas concretas cómo asegura Zidane? ¿Se trata de trabajar más como apunta Casemiro? Ni ellos lo saben.

Porque no se recuerda algo parecido desde el último año de Mourinho. Habían conquistado la liga de los 100 puntos. De repente, tras dos meses de competición, el Barça ya le superaba en los mismos puntos que ahora (8). Acabaron a 15 del Barça de Tito Vilanova y con Mou haciendo las maletas. Hoy, cinco años después, regresan los fantasmas del pasado.

El Madrid no juega a nada. Y, lo peor de todo, tampoco sabe a qué quiere jugar. Nervios en el entorno. Algunos se preguntan si ha acabado la flor de Zidane. Lo cierto es que desde que el técnico llegó al primer equipo todo le salió bien. Dinámica positiva, jugadores motivados y... a Cibeles.

Y de repente, síntomas alarmantes de autocomplacencia, de barriga llena. Algunos en el seno del club plantean cómo recuperar la motivación perdida. Ahora muchos aficionados se preguntan si fue un error no tocar nada en la plantilla e incluso dejar salir a jugadores como Morata o James. Ambos han sido protagonistas este fin de semana: El colombiano marcó con el Bayern. Y el español se descuelga con una rajada donde se muestra resentido por el trato recibido en su segunda etapa en el Madrid. Zidane les abrió la puerta y dijo que no se tocara nada. Aceptó a un Ceballos que está verde. Se conformó con Borja Mayoral pensando que sería suficiente competencia para Benzema, pero no confía en el canterano cuando los partidos se ponen feos como ocurrió en Girona.

Y lo más preocupante para el madridismo es que la BBC ni está ni se la espera. Bale sigue con su eterna recuperación que pone en evidencia una vez más su fichaje. Las buenas actuaciones de Benzema cada vez son menos frecuentes. Y Cristiano. ¿Qué decir de Cristiano? Frustrado, ansioso y sin encontrar solución a su evidente bajón. Cuando ya no ve puerta ni acercándose aún más a la portería el problema se hace más evidente. ¿The best? Seamos serios.

Algunos en la capital empiezan a descartar la Liga. ¡La Champions es nuestra competición! Están a 10 partidos de volver a ganarla. ¿Vale la pena dosificarse? Aún es pronto, pero no es ninguna opción descabellada teniendo en cuenta la situación en la Liga.

Este Madrid en su particular mini crisis se somete al examen de Wembley. Si es verdad que el talento anda sólo en estado de letargo tocará descubrirlo ante el rival más temible de los que se ha enfrentado últimamente. Si levanta, los puntos perdidos en la Liga volverán a escocer. Y si mantiene su estado de indolencia ante toda Europa, la espiral de dolor se hará muy difícil de revertir.

Se las prometían felices hace dos meses. ¡Dos meses!

Ahora la depresión está a la vuelta de la esquina.

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